Mayo del 68
15 M
Por
último, Nietzsche asegura que el cristianismo premia a los débiles
en contra de la ley natural más lógica que es la del dominio del
más fuerte y superior. La competencia, la lucha por ser el mejor, es
la ley natural del ser humano, que busca triunfar, dominar y tener
poder para cumplir sus deseos y así realizarse por completo. En cambio, el cristianismo mata este
impulso premiando injustamente a los débiles e inferiores, que no se
lo merecen. De este modo, el cristianismo va contra la vida, contra la fuerza vital que hay en el ser humano, anula la potencialidad de los más capaces, de los más fuertes y esforzados, y, en cambio, ensalza a los mediocres y peor dotados.
José
Ignacio González Faus, jesuita y profesor emérito de Teología en
la Facultad de Barcelona, acaba de entregar a la imprenta ‘Herejías
del catolicismo actual’, una obra en la que repasa los
“desenfoques” que desfiguran el cristianismo. Entre ellos figuran
la papolatría, el olvido de los pobres, el clericalismo o el
arrinconamiento del Espíritu Santo. González Faus no pretende
lanzar acusaciones o denuncias, sino indagar en la tradición
cristiana y sus fuentes.