domingo, 8 de septiembre de 2013

La catolicidad


La palabra «católico», compuesta de las griegas kato y holon significa general, universal, total (lat. secundum totum: San Agustín). Ignacio de Antioquía fue el primero que usó la palabra katholikos para la Iglesia de Cristo (Carta a los Esmirnotas 8, 2). Dice: «Donde está Jesucristo, está la Iglesia católica.» (sigue...)
 
A. Catolicidad externa: es abierta
Por lo que se refiere a la catolicidad espacial, se opondría a ella una comunidad religiosa que sólo importara a un ámbito racista, cultural o político determinado, es decir, que estuviera vinculada a fronteras nacionales o de otro tipo. La Iglesia de Cristo no está vinculada ni a una nación ni a un sistema político, ni a una determinada cultura. Está sobre todo, aunque vive en todo. No está particularísticamente reducida, sino que trasciende todos los límites geográficos, culturales y políticos. No se puede decir lo mismo de otras formaciones religiosas. Están ordenadas a un determinado pueblo o a un grado determinado de cultura y exigen al hombre que no pertenece a ese pueblo o cultura la renuncia a lo que es o posee, si quiere entrar en la religión en cuestión.
El segundo elemento es el temporal. La Iglesia tiene la capacidad de subsistir y sobrevivir a todos los tiempos frente a la ley de la caducidad que lo domina todo, de regalar a todas las épocas la gloria de Dios para formarlas y configurarlas desde dentro como una levadura. Mientras que de todo lo demás hay que decir: «tiene su época» y con ello se significa que llega y pasa y no puede tener legítima existencia más allá de la época a ello asignada, de la Iglesia hay que decir: siempre es su tiempo, y siempre busca integrarse en la situación política, social, cultural, del momento para, desde ahí, contribuir a la construcción de un futuro mejor.


B. Catolicidad interna: contiene toda la verdad
Por lo que se refiere a la catolicidad interna de la Iglesia, significa la plenitud de la verdad revelada predicada por Cristo y de los bienes de salvación por El regalados, así como el desarrollo y total realización de la salvación en la vida regalada por Cristo. La oposición a esta universalidad interna es la herejía, en la cual se acepta no el todo, sino una parte del todo, así como el cisma, en el que un individuo o grupos determinados se apartan de la totalidad, para hacer su vida propia fuera de esa totalidad. En la Antigüedad esta catolicidad interna fue elaborada por San Cirilo de Jerusalén, que vió la catolicidad no sólo en la extensión espacial y temporal, sino en la universalidad de la doctrina. Por esta catolicidad interna, católica es, según él « el verdadero nombre de esta santa Iglesia”.

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